Nuevo japonismo culinario en Madrid.




Cuando pensábamos que no podíamos dar más asco llegan los mochis y el matcha. No confunda, no son pokemons.

Madrid es una ciudad que cambiando a la velocidad del rayo, lo que antes eran cachimbas, kevabs y hamburguesas ecológicas ahora son restaurantes japoneses.  Dos de estos llevan caca de rata, del último no estamos seguros todavía… Y todos tienen en común que no saben hacer el puto ton katsu.

Lo que queda claro es que Madrid es pluricultural, un sudamericano que sirve comida pseudojaponesa a un murciano que se cree guay por vivir en un barrio que huele a orines.

Nunca tanta gente se había agobiado tanto por un tenedor. O por la ausencia de este.

Pensará que no estoy en lo cierto, que esta columna es pura verborrea ¿si les digo que el grupo vips ya cuenta con su propio restaurante asiático?¿ya me creen?¿y si les digo que es tan malo como parece?

Poco a poco nos convertiremos en los personajes que pueblan las obras de Rubens*,  (pero fumando agachados) Gracias a Kagura y a San Gines por los churritos de después. También tendremos la tensión arterial alta por la soja, y el culo ardiendo por el wasabi, pero nos dará igual: cinco euros por diez gyozas que saldrán tan rápido como entren es un buen trato.

Vayan a comer cocido con su madre, pregúntenles que tal les fue el día. No que qué es el shitake.

Esta columna está quedando larga.

Ya hablaremos del Bubble tea.

Un saludo.

-Aglet Dee

Bastante Exquisito

*Lean. El chiste con Botero era más fácil. Pero el colombiano da mucho asco.

Pd: En mi estancia en Japón tuve que engañar a un idiota para ir a un McDonalds porque estaba hasta los cojones de comer sopa.