La última vez que follamos.



Follamos. Nos despertamos, me levanté, lo desperté y le dije que era hora de irse. Yo tenía que ponerme a trabajar. Le llevé un café, le di su ropa y empecé a ponerme unas bragas y un top. Me miró. -¿Que te pasó ahí?, me preguntó el chico. Su cara tenía una expresión rara. Son estrías, le contesté. -Tienes muchas ¿no?… Nunca vi venir eso, y menos de él.

Tenía puestas mis bragas, me estaba poniendo el sujetador. -¿Ahí que te paso?, me preguntó señalando la pierna. Son varices, le dije. Me dijo que era muy raro que tuviera tantas, siendo tan joven.

No dije nada.

Seguía viéndome. Muchas veces lo hacía. Yo no sé si era mi silencio, después de la primera y segunda pregunta, que lo hacía sentir incomodo y eso lo hacía escupir pura estupidez. El seguía viéndome. Yo estaba colocando todo un poco, para ordenar. Me veía fijamente la espalda. Ahí tengo una cicatriz de una operación de columna. En realidad por dentro tengo más metal que un robot. Sabía que no tardaría en decir algo.

-¿Tuviste algún accidente? Cansada le contesté que sí. Nunca habíamos hablado de mi cicatriz. -Que grande es. El chico lo decía serio, viéndome… -¿Te duele? Dolía… ya no. Se lo dije inexpresiva. -Hay tratamientos con láser para quitar las cicatrices y las estrías, finalizó. …

UN TESTIMONIO REAL DEL RECHAZO QUE CAUSA EN LA GENTE LAS CICATRICES, LAS MARCAS, LO DIFERENTE…

“Por fin he aprendido a vivir con todas mis marcas, todos las tenemos. Las estrías son normales, las varices son normales, lo raro es no tener nada, no tener marcas, no tener historias…  Sentí lástima por este chico, por su manera de preguntar, por su manera de hacerme sentir incómoda en ese momento. Después claro que no me importó, pero me hizo darme cuenta de que la gente sigue buscando la perfección donde no la hay. Lo bonito de los cuerpos son sus marcas, sus defectos, las cosas que te hacen ser tu y que hacen que ese cuerpo sea tuyo…”


-magretdepato

Foto. Irushian